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Tipos de tarjetas de memoria SD: consejos para encontrar la que necesitas

Tipos de tarjetas de memoria SD: consejos para encontrar la que necesitas

Aunque os parezca mentira por lo habituados que estáis a trabajar con ellas, las tarjetas de memoria SD apenas llevan con nosotros lo que llevamos de siglo XXI. Y en tan poco tiempo no han parado de evolucionar hasta llegar a lo que son hoy en día. Aunque presentes en teléfonos, videoconsolas, videocámaras, mp3 y un largo etcétera, si hay un mercado en que predominan de forma abrumadora, ese es el de las cámaras fotográficas: solo Olympus y Fuji, que usan tarjetas XD, y Sony, con su Memory Stick, ponen la nota discordante. Esta especialización ha hecho que, conforme han ido aumentando las prestaciones en calidad óptica y velocidad de ráfaga o grabación de vídeo de estos dispositivos, haya aumentado la capacidad de almacenamiento y la velocidad de estas tarjetas.

No te dejes asustar por las siglas

Aparte del tamaño normal, las tarjetas SD se comercializan también en formatos más pequeños (el mini y el micro), aunque existen adaptadores que nos permiten usar estos últimos en los lectores diseñados para el tamaño normal. La elección del tamaño, por tanto, no es nada problemática (viene determinada por la exigencia concreta del dispositivo que usemos). Lo que ya es más complejo es elegir qué tipo de tarjeta Secure Digital nos conviene, así que aclaremos, primero, las que existen. Dentro de las SD hay tres familias principales: las SD a secas, las SDHC (SD High Capacity) y las SDXC (SD Extended Capacity). ¿En qué se diferencian? En primer lugar, en el rango de capacidades que soporta cada tipo: las SD tienen una capacidad de almacenamiento que va desde los 128 MB a los 2 gigas; las SDHC, por su parte, tienen una capacidad de entre 4 y 32 gigas y, por último, las SDXC que pueden llegar a los 2 terabytes. Impresionante, ¿verdad? En cuanto a la velocidad, a partir de las SDHC hay establecidos varios niveles o clases, desde el 2 al 10, que indican, en múltiplos de 2, los respectivos megas por segundo que es capaz de procesar la tarjeta. Puedes comprobar el nivel en la propia tarjeta dentro de un círculo no completamente cerrado.

Tarjetas de memoria SD: cuál te conviene

Aunque resulte tentador a la hora de adquirir una tarjeta SD pensar en la que nos ofrece la máxima capacidad de almacenamiento y mayor velocidad de procesamiento, casi nunca es esta la mejor decisión. Dejando al margen que esto suponga un desembolso económico innecesario, hay que mirar otras muchas cosas. Lo primero que hay que tener en cuenta es la compatibilidad de nuestro dispositivo: solo los dispositivos que soportan expresamente SDXC son compatibles con este tipo de tarjetas. Las SDHC, por su parte, no serán compatibles con los dispositivos más antiguos (anteriores a 2008), que soportan solo SD. En realidad, tener uno de estos aparatos es la única razón que te puede llevar a adquirir hoy en día una SD. Tienes que informarte, además, de la capacidad máxima de las tarjetas que tu dispositivo soporta: los hay que aceptan SDHC, pero solo hasta una capacidad determinada. Y ya que hablamos de capacidad, una vez elegido el tipo de tarjeta, debemos pensar en la capacidad que queremos. Nadie mejor que tú sabe lo que suelen pesar las fotos que haces y cuántas de ellas quieres poder almacenar en la tarjeta. Pero recuerda que, en principio, siempre es mejor tener, por poner un ejemplo, dos tarjetas de 4 gigas que una sola de 8 gigas. Las tarjetas tienen una determinada vida útil (bastante larga, afortunadamente), pero están expuestas a accidentes que pueden provocar la pérdida de tus datos y, teniendo varias, aunque de menor capacidad, minimizas el riesgo. Económicamente, esta opción tampoco es, además, mucho más costosa. Y, en tercer lugar, está la velocidad. Elegir una tarjeta rápida es importante si pretendes grabar vídeo de alta calidad o sueles fotografiar en RAW o a ráfagas. Pero ten en cuenta dos cosas. Primero, que una SDHC siempre es más rápida que una SD, pero una SDXC no es necesariamente más rápida que una SDHC. Y, segundo, que aunque la velocidad máxima de transferencia es importante para el caso de fotos de alta resolución o en el modo ráfaga, lo que hay que mirar si se hace vídeo, es la velocidad mínima que la tarjeta garantiza (viene expresada en el número de la clase de velocidad). Tu cámara te indicará cuál es la que requiere para garantizar la captura de vídeo, pero suele estar a partir de la clase 6. Todavía más veloces son las tarjetas con clase de velocidad UHS, pero, ojo, solo aprovecharán su plus de velocidad los dispositivos con este tipo de bus de datos. Seguro que con estas recomendaciones y las del fabricante de tu cámara encuentras la o las tarjetas de memoria SD que necesitas para almacenar tus fotos y vídeos. ¡Ah! Y no te olvides de pasarlas al ordenador y compartirlas con tus amigos.

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