Si miras la barra de direcciones cuando navegas por Internet, verás que la dirección de la página web que estás visitando empieza por “http”. ¿Qué significa esto? Son las siglas del protocolo de transferencia de hipertexto, el mecanismo o lenguaje que los navegadores web utilizan para solicitar la información al servidor y mostrar así las páginas web. Bien, pues una nueva versión de este protocolo ha sido presentada recientemente por parte de la organización a cargo de crear las normas para Internet, el Internet Engineering Task Force (IETF).
Esto significa que la versión anterior, la HTTP/1.1, finalmente será remplazada por un nuevo protocolo, el HTTP/2. Esta actualización mejorará la forma en que los navegadores y servidores se comunican. Lo que permitirá una transferencia de información mucho más rápida, mientras que se reducirá la carga de trabajo en los servidores.
¿Por qué es importante el nuevo protocolo?
HTTP/1.1 ha estado usándose desde el año 1999 y a estas alturas ya está mostrando signos de envejecimiento. Las páginas web actuales incluyen muchos componentes diferentes, además de HTML estándar, como elementos de diseño CSS, secuencias de comandos (Javascript), imágenes, vídeos y flash. Para transferir esta información, el navegador tiene que crear varias conexiones, cada una de ellas con detalles sobre el origen, el destino y el tipo de información. Esto supone una carga enorme de trabajo para el servidor que entrega los contenidos a nuestro navegador.
Todas estas conexiones y la potencia de procesamiento que necesita ralentizarán la respuesta del servidor e irá en aumento conforme se añadan más elementos a un sitio web. Teniendo en cuenta que cada día tenemos menos paciencia y que nos hemos acostumbrado a no esperar cuando visitamos algún sitio en Internet, el más mínimo retraso puede acabar con más de un ratón o pantalla rota por un ataque de nervios.
HTTP/2, la solución
El nuevo protocolo HTTP/2 viene a solucionar esto, ya que carga las páginas web mucho más rápidamente ahorrando tiempo de todo el mundo. Básicamente, HTTP/2 mejora la velocidad mediante la creación de una conexión constante entre el navegador y el servidor, en lugar de una conexión distinta cada vez que necesita un trozo de información.
Ya hemos dicho que con cada paquete de información que se envía el servidor añade datos extras como destino, origen y tipo de datos. Si reducimos el número de paquetes, se reduce significativamente la cantidad de datos que se transfieren. Además, los datos se transfieren en binario, que es el idioma nativo del ordenador, en lugar de enviarlos en forma de texto. Esto significa que tu navegador no tiene que perder el tiempo en traducirlos, ya que le llegan en un formato que entiende.
Hay otras características de HTTP/2 que destacar como que incluyen multiplexado (puede enviar y recibir varios mensajes al mismo tiempo), priorización de datos (los más importantes se envían antes,) compresión (se comprime la información antes de enviarla) y predicción de datos (el servidor hace una predicción de lo que se pedirá a continuación y envía esos datos antes de tiempo).
Lo mejor de todo esto es que la transición de HTTP/1.1 al nuevo protocolo HTTP/2 será transparente para el usuario y tarde o temprano (más temprano que tarde) todos estaremos usando HTTP/2 sin darnos cuenta.