Si te estresas cuando tienes que ir a la playa con la sombrilla y la toalla, si estás harto de pelearte para coger un buen sitio y de madrugar para no acabar lejos del agua, si no quieres acabar con arena en los lugares más insospechados y darte protección 50 y aun así acabar quemado, es hora de que cambies tu destino vacacional.
Las vacaciones no tienen por qué ser únicamente sol y playa. Descansar está bien, pero también se puede disfrutar mucho haciendo otro tipo de turismo. Por eso te sugerimos visitar el norte de Europa, que puede ser una buena alternativa para este verano.
Entre las principales ventajas, como es lógico, están que evitarás las mínimas de 35ºC a la sombra, cambiándolas por temperaturas mucho más primaverales que te harán sentirte mucho mejor durante las visitas turísticas. Suelen estar entre los 18ºC y los 20ºC en los meses de verano, aunque países como Islandia pueden bajar hasta los 10ºC. En cuanto a la lluvia, es probable que te encuentres con algún que otro día en el que el agua se convierta en el máximo protagonista de la jornada, pero pasa como en el norte de España.
Enamórate al visitar el norte de Europa
Además de pasear por bosques frondosos y zonas verdes, vivirás experiencias tan increíbles como poder disfrutar de auroras boreales o de la espectacularidad de los géiseres, ver cómo el sol se pone a medianoche, bañarte en fuentes termales… Un sinfín de experiencias únicas y espectaculares que solo serán posibles si te acercas hasta estos países.
Pero no solo se puede hacer turismo paisajístico y natural, muchos de estos países cuentan con maravillas culturales como el Museo del Hermitage, en Rusia, donde podrás descubrir algunas de las mejores obras del mundo.
En Helsinki, Finlandia, podrás disfrutar de su agitada vida nocturna. En sus calles se esconden restaurantes de calidad y bares en los que podrás escuchar la mejor música rock. Todo con tal de que disfrutes de un buen momento.
En Suecia, concretamente en su capital, podrás perderte por la Ciudad Vieja, donde podrás disfrutar de la deliciosa gastronomía local y pasear por Mårten Trotzigs Gränd, una de las calles más estrechas del país (90 centímetros de ancho).
Noruega y Dinamarca, otros dos países por conocer
Una vez que has descubierto todo lo que puede ofrecerte Suecia, tienes dos opciones: ir a Noruega o cruzar el puente de Oresund y viajar a Dinamarca. Si cruzas la frontera a Noruega te esperarán rincones sacados de cuentos. En muchos de ellos encontrarás iglesias de madera que han resistido al paso del tiempo. Es el caso de la de Borgund, que lleva en pie desde hace ocho siglos.
Y, en caso de que hayas optado por cruzar el puente, puedes disfrutar, aparte de La Sirenita, de numerosos edificios de arquitectura moderna. Perderte por sus calles es una auténtica delicia, pero ten cuidado porque algunas te llevará un buen rato recorrerlas (se dice que la calle Stroget, que une la plaza del ayuntamiento con la plaza de Kongens Nytorv, es una de las más largas del mundo).
En definitiva, muchos países y poco tiempo para conocerlos a fondo. Seguro que, una vez los hayas descubierto, te entrarán ganas de repetir el próximo año. ¿Playa? ¡Qué va! ¡Es hora de visitar los fiordos!
Por esos lares se tiene que estar fresquito ahora y no estos calores que tenemos por aqui.